
La piel constituye el envoltorio de nuestro cuerpo. Es un precioso vestido que sobrellevamos a lo largo de nuestra vida y que será un factor determinante para tener un aspecto joven y atractivo. Es un órgano vital tan importante como cualquier otro.
Es un tejido flexible, impermeable, y relativamente resistente, que se renueva de forma constante y que nos protege del medio exterior, regulando al mismo tiempo el medio interno.
Para la mujer, la piel es su mejor aliado. Si no se toman medidas preventivas, los efectos beneficiosos del aire y del sol pueden resultar perjudiciales, de modo que se acentúan el desgaste y el envejecimiento, puesto que la receptividad de cada individuo, varia según la persona y la edad.
Consejo: UNA PIEL BIEN TRATADA Y CUIDADA, SUAVIZA LAS FACCIONES Y REJUVENECE A CUALQUIER MUJER Y HOMBRE.
Funciones esenciales de nuestra piel
La piel realiza una serie de funciones fundamentales para la vida y la salud, como:
Tipos de piel
¿Cómo detectar nuestro tipo de piel?
Todos los tipos de pieles presentan diferentes características que se pueden observar visualmente, táctil mente y sensorialmente.
Se presenta como una piel con aspecto liso, aterciopelada, con una textura fina y regular observando una tez luminosa, mate y de un grosor medio. Habitualmente corresponde a una persona joven. Su tacto es suave, con buena tonicidad, elasticidad e hidratación, sin zonas grasas ni secas.
Cómo detectar la piel normal
Cuidados diarios
Conservar el equilibrio y protección natural y prevenir el envejecimiento.
Presenta un aspecto liso, textura apretada regular, es una piel fina, tensa con líneas de expresión, propensa a rojeces difusas, con una acentuación y tendencia a las arrugas. Es una piel poco gruesa, con ligera rugosidad, falta de lípidos y poco elástica.
Cómo detactar la piel seca
Cuidados diarios
Limpieza sin eliminación de lípidos, aportar cuerpos grasos, ofrecer protección y prevenir el envejecimiento.
Cómo detectar la piel grasa
Cuidados diarios
Limitar las secreciones sebáceas, limpiar con suavidad, sanear, regular la función sebácea y limitar la deshidratación.
Una piel que requiere un especial cuidado, presenta un tono habitualmente más claro, de una textura fina, con presencia de rojeces difusas y capilares aparentes y dilatados. En su tacto tienen una sensación de calor e irritación.
Cómo detectar la piel sensible
Cuidados diarios
Limitar las secreciones sebáceas, limpiar con suavidad, sanear, regular la función sebácea y limitar la deshidratación.
Etapas esenciales de la belleza
El buen funcionamiento y conservación de la piel pasa por los cuidados básicos de la piel.
Cuidados diarios:
Tratamientos específicos
Son cuidados específicos de manera a utilizarlos temporalmente o a diario en función del estado de la piel.
Modo de aplicación:
Aplicarla continuamente 1 vez por semana.
Hábitos saludables para tu piel
El estado de la piel tiene relación directa con la alimentación y con el ejercicio físico.
Entre las necesidades orgánicas de la piel figuran las proteínas, las grasas, los minerales y, muy en particular, el agua y las vitaminas, sobre todo las A, C, D, E y las del grupo B. Debido a ello, cuanto más equilibrada y variada sea la nutrición, más sana y tersa será la piel, y más tardarán en aparecer las temidas arrugas.
El ejercicio, que estimula la circulación de la sangre por la aceleración del ritmo cardíaco, aporta a las células dérmicas los nutrientes y el oxígeno que necesitan. Además, mantienen equilibrado el proceso de regeneración de las células, fortalece los tejidos conjuntivos e incrementan la producción de colágeno. Por otra parte, la transpiración que se produce con el ejercicio físico ayuda a eliminar y a limpiar los poros.
Eliminar asperezas de la piel
Si deseas suavizar los codos, rodillas y talones de los pies, usa una piedra pomez cada vez que te bañes... cuando la piel esté mojada y lo suficientemente humedecida, pasa cuidadosamente por el área que desees la piedra pomez, sin tallar muy fuerte; cuando salgas de bañarte ponte crema humectante y verás que poco a poco la zonas se suavizan y se aclaran.
Piel de seda
Si quieres una piel de seda, pon dos cucharadas de avena molida, una cucharada de miel y una de leche hasta lograr una pastita. Ponla en cualquier parte de tu piel, dejala reposar durante 15 minutos y enjuaga. Esta receta sirve como exfoliante, así tendrás una piel radiante.