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Breve historia del perfume

  El origen del perfume permanece envuelto en un aura de misterio y sólo se ha logrado rastrear hasta el antiguo Egipto.

  El incienso (que proviene del latín y quiere decir 'a través del humo') y la mirra eran los ingredientes básicos que los egipcios utilizaban para aromatizar sus ceremonias, curaciones y como complemento de la belleza en las mujeres. Su costumbre era quemar el incienso al atardecer mientras realizaban sus oraciones. Por su parte, las egipcias usaban el perfume en unos conos que se ponían sobre la cabeza y que emanaban el delicioso aroma.

  Además tenían todo un proceso de elaboración de perfumes que consistía en impregnar los pétalos de rosa en una grasa que ayudaba a la preservación de la fragancia. También acostumbraban macerar las plantas aromáticas en un aceite, y posteriormente colaban el líquido producido en una tela.

  Más tarde, las griegas heredaron estas técnicas, pero además las mejoraron. Los griegos, que consideraban el perfume como un don de Venus, usaban un aroma diferente para cada parte del cuerpo: menta para los brazos, mejorana para los cabellos, aceite de palma para el pecho, tomillo para las rodillas y aceite de orégano para las piernas y los pies, entre otros.

  Los romanos importaban la materia prima como la mirra y el incienso de Arabia y traían otras sustancias mágicas de la India. Ellos se excedían en su uso y echaban perfume en las paredes, en el suelo, a los caballos y a los perros, e incluso a los ejércitos.

  Cuando cayó el Imperio Romano, también cayó la costumbre del perfume en Occidente. La tradición permaneció únicamente en Arabia, donde se desarrollaron técnicas de destilación de plantas en masa. Bagdad se convirtió en la ciudad de las mil y una fragancias. Descubrieron más ingredientes como el almizcle, el cual mezclaban con argamaza para las construcciones de palacios y mezquitas.

  Durante la Edad Media, en la época de las Cruzadas, el intercambio comercial entre Oriente y Occidente se acentuó. Fue en ese momento que el perfume se redescubrió, traído por los cruzados.

  El primer perfume elaborado con fines comerciales data del siglo XIV, y se conoció en aquel entonces como Agua de Reina o Agua admirable, nombres que le dio su creador, el químico y comerciante italiano Juan María Farina, quien en 1709 se estableció en Colonia, una ciudad del imperio Prusiano.

  Sin embargo, no fue hasta el siglo XVI, que se esparció realmente su uso, gracias a Catalina de Médicis, quien impuso la moda del perfume en París.

  Posteriormente, con la Revolución Industrial, el perfume se comercializa a gran escala. Los perfumistas se especializan en química para desarrollar mejor sus productos, y más que una moda, los perfumes se volvieron un requisito en el ideal estético hasta la fecha. 

  A principios del siglo XX, los perfumes se daban como regalo en las tiendas de ropa, pero después empezaron a venderlo y en cuestión de unos cuantos años ya se abrieron casas exclusivas de perfumes. La primera de éstas fue fundada por Jeanne Lanvin.

  Con el tiempo se desarrollaron mejores técnicas y se descubrieron nuevos ingredientes para la fabricación del perfume y hoy es una industria que hace circular millones de dólares y de la que los diseñadores dependen más que incluso sus diseños de ropa.


LOS PRIMEROS PERFUMES  FAMOSOS

  El primer perfume famoso elaborado con alcohol fue una crema llamada Agua de la reina de Hungría, que debe su nombre por ser el predilecto de la princesa húngara Isabel, a principios del siglo XIII. 

  Precisamente, de todas las fragancias existentes en la actualidad, la más antigua es el "Agua de Colonia 4711", creada en 1796 y considerada a su vez el primer perfume unisex del mundo.  Entre los famosos de la historia que lo usaron figura  Napoleón I y su amada Josefina de Beauharnais.

  Según el novelista Alejandro Dumas (hijo), por esa época todo el mundo se bañaba en perfumes excepto,  los filósofos, que preferían diferenciarse por su mal olor, aunque muchos de ellos sucumbieron también en la tentación de usarlos.

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